CANTO A LO HUMANO Y LO DIVINO

Existe en Chile una hermosa tradición que es el canto a lo Poeta, con más de 400 años y que hoy en día comienza nuevamente a gozar de plena vigencia en nuestra zona central. Es la poesía cantada a lo Divino y a lo humano, con guitarra traspuesta, rabel o guitarrón chileno, que escribe la otra historia de Chile, que ha fructificado de generación en generación, de padres a hijos, al compás de la comunicación familiar.

Según la tradición oral de los propios cantores a lo divino, se le atribuye su origen a la llegada de los sacerdotes jesuitas a la zona central de Chile, (aprox. en el año 1600), desde donde salían a recorrer una gran parte del país. Hasta el Choapa por el norte, hasta el Maule por el sur y de mar a cordillera.

Los primeros versos fueron entregados por los misioneros, quienes en su tarea evangelizadora, les enseñaban a cantar y a rezar la doctrina cristiana, como consta en muchos documentos de la época. Después los mismos poetas y cantores campesinos fueron componiendo y creando nuevos temas-fundamentos en esta noble vertiente del canto a lo divino.

Desde su origen esta manifestación popular de religiosidad y fe cristiana, se transformó en un culto familiar del campo en el cual podemos distinguir cinco funciones:

Cultural: porque se trata de una expresión artística, literaria, poética y musical. Propicia el diálogo entre el Evangelio y la cultura de quienes cantan y versifican.
Catequista: porque con el canto se favorece la transmisión de la doctrina cristiana y el aprendizaje y memorización de la misma.
Celebrativa y cultural: porque poesía y canto se trasforman en oración cuando se ejecutan dignamente, en ambiente cristiano y con respeto.
Artística: porque permite expresar la belleza y la creatividad de los poetas y su música.
Comunitaria: porque permite reunirse para cantar y celebrar juntos la misma fe.

El canto a lo divino acompaña las noches hasta el amanecer en las novenas de casa de campo, velorios de angelitos y vigilias invitadas por la comunidad o por alguna familia. Los cantores se ubican en rueda en torno al altar (la rueda es completada por el altar) para cantar de izquierda a derecha (de siniestra a diestra, “para llegar al bien”) sólo versos a lo divino, es decir, de fundamento bíblico. Tradicionalmente el primer cantor propone el fundamento a seguir, la entonación (melodías) y el toquío (toques).

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